En Noviembre hice la Marató del Montseny. Aunque tardé bastante más de lo previsto fue una muy buena experiencia, tanto por el ambiente como por la dureza de la carrera.

David Lampón de 5dedos.es me invitó a escribir una crónica y eso hice. Como el tiempo no fue el mejor del mundo (diría que muy mediocre) decidí ponerle un poco de épica en la redacción, que si no las cosas quedan muy sosas. Así pues, aquí está el enlace de la crónica y la copio aquí con algunas correcciones, para tenerla más a mano.
Mi encuentro con la Marató del Montseny empezó un poco antes del verano. Había hecho mi primera maratón en Marzo en Barcelona, ya tenía el gusanillo de repetir pero quedaba casi un año para volver a hacer la misma. Mirando opciones encontré que en otoño se hacía la Maratón de Valencia pero se me escapaba de presupuesto. Así que cuando vi que en Noviembre podía disputar una maratón barata y cerca de casa no me lo pensé. Debo decir que el desnivel no me preocupó, pensé que sería parecido a una de asfalto solo que con tierra y alguna subida.
Para situarnos, la Marató del Montseny son los 42 y algo kilómetros reglamentarios (al final pasaron a ser 43) y su desnivel positivo era de 2.500m, que luego pasaron a 2.700m. Más de 5.000 metros acumulados. Estos números deberían indicarme que esto es algo serio pero mi ignorancia en temas de montaña hizo que lo tomara como algo duro, pero sin ninguna excepcionalidad.
Mi ignorancia era tal que hasta el momento solo había hecho una carrera de montaña, una trail y era por Collserola. Una broma en cuanto a desnivel en la cual además sufrí. Por ello me dirigí a la web y en Agosto empecé el planning que proponían allí. Pero ya sabemos que en verano cuesta entrenar. Que si ahora hace calor, ahora se está bien pero es de noche, ahora me voy con unos amigos y ahora llevo todo el día descansando y no me apetece. Además influyó también el hecho de que el planning lo encontré demasiado asequible de inicio, lo que hizo que hacia Septiembre lo abandonara. En Octubre mis entrenamientos fueron a peor. Pasé de entrenar unos poco recomendables 3 días a la semana a hacerlo solo sábado y domingo. Almenos decidí que uno de ellos debía ser un entreno de más de 20km, con una prueba de fuego que pasé el 21 de Octubre, 3 semanas antes del día D. Ese día hice la Marxa de les Bonesvalls, una carrera de 28km con un desnivel positivo de 900m. Además ese día llovió lo que no está escrito con lo que al finalizar la prueba pensé que estaba bastante bien de piernas y que podría acabar Montseny.
¿Por qué cuento esto? Porque gracias a este planning de entreno creo que puedo explicar porqué sufrí todo lo que lo hice. Llegaba a una carrera que pensaba que era un paseo y además con poco entreno. Cierto es que mi objetivo era acabarla dentro de las 8 horas pero aún así creo que fui muy poco entrenado.
A todo esto también tuve debate sobre qué calzado llevar. Había entrenado con las New Balance MT00. Todas las opiniones que recogí decían que esas zapatillas no me aguantarían y que el pie tampoco lo haría. Yo estaba bastante convencido de que mis pies podrían con ello pero no lo estaba tanto con las zapatillas. Pensaba que podrían deshacerse en alguna bajada o que la suela se desprendería. Barajé llevar una bolsa con mis Five Fingers Bikila de asfalto pero al final me lancé a la piscina.
El día D, después de dormir poco y mal llegué a Sant Esteve de Palautordera dispuesto a acabar la carrera. Se veían las 2 montañas que teníamos que coronar, el Matagalls por un lado y el Turó del Home por el otro. No éramos más de 300 así que me puse el último. El parte metereológico decía que podía llover un poco y que haría bastante frío en las cumbres así que me abrigué a conciencia.
Salida y ya me pongo de los últimos. Hasta el km 16 era una subida más o menos continuada de unos 600 metros de desnivel positivo. Mi táctica era no quemarme al inicio así que las subidas con un poco de repecho las hacía andando. Los avituallamientos eran muy completos y daban ganas de quedarse ahí zampando pero a paso seguro llegué al Hotel Sant Bernat en 2:30, con casi media hora de margen sobre el tiempo de control. Éramos bastantes ahí así que vi que iba bien y empecé la subida al Matagalls. Sobre el gráfico de desnivel parecía una cosa pero nada más empezar ya empecé a ver que eso iba en serio.
800 metros de desnivel en 3.5km. Y de correr nada así que empezamos a subir en fila. Al principio íbamos por caminito, con vegetación que tapaba la visibilidad y con mucha niebla en la cumbre, lo que hacía que nunca supieras cuanto quedaba. Hacia el final de la subida recordé que una de las pantallas del Garmin me daba la altitud así me iba dando ánimos mientras no llegaba a los 1650 metros anhelados. Total que la subida se hizo muy dura y lenta. Eso de carrera no tenía nada y yo solo quería empezar a bajar ya que arriba hacía frío y llevaba toda la camiseta térmica mojada de sudor.
Pero ¡ay la bajada! Las piernas no responden como deberían y el sendero está lleno de hojas secas con lo que he de ir con cuidado si no quiero clavarme la primera piedra que encuentre. Además el avituallamiento de la cumbre misteriosamente ha desaparecido con lo que mi necesidad de agua empieza a ser urgente. A todo esto me fuí encontrando con excursionistas que subían hacia el Matagalls y me dio por pensar que estaban locos, que con el frío que hacía allí arriba yo no me iba un día de excursión ni loco. Cosas en la que uno piensa cuando quiere distraerse.
Llego al avituallamiento de Sant Marçal, entre el Matagalls y el Turó de l’Home, a 1.100 metros y el panorama no es muy halagador. Yo estoy deshecho, estamos en el kilómetro 24, aún queda la subida al Turó y el tiempo de corte lo tengo encima. Llevo 4:30 y ese control ya están pensando en cerrarlo. Tengo una hora y media para llegar al control del Turó, en la cumbre. Me tomo 5 minutos para comer y beber todo lo que puedo mientras veo como a unos corredores se los llevan a la ambulancia por hipotermia. Yo como llevo 4 capas voy sudando y estoy aún mojado pero me cojo una botella de agua mientras pienso que aunque estaría bien abandonar, no quiero llegar a la meta en furgoneta. Así que solo y pensando que soy el último encaro el camino que me llevará a la cumbre.
La subida del Turó se hace por un camino que zigzaguea atravesando diversas veces una “tartera” con lo que las rocas son comunes. Me enganché a 2 corredores que estaban en un estado lamentable, similar al mío y fuimos subiendo como pudimos. Al llegar a Les Agudes, a 1650m, quedaban 10 minutos para el cierre del control. Yo ya iba pensando en la discusión que tendría si me hacían bajar en furgoneta pero aún quedaban 2 kilómetros por la carena con una niebla que no veía más allá de 5 metros. Se me hicieron eternos, no llegaba nunca pero al fin encontré a mis 2 compañeros de subida y una vez hecha la cumbre del Turó y habiéndonos avituallado empezamos a bajar.
Toda la bajada era por caminito con piedras sueltas y tengo que decir que no es el terreno ideal para las MT00. Gracias a mi poca concentración debido al cansancio acabé en chutando un piedrote grande con lo que el dedo me quedó resentido y me vi incapaz de seguir el ritmo de los otros 2 corredores. Aún así estaba sorprendido ya que a nivel muscular estaba bien, no me dolía nada a aparte del cansancio. Cuando la bajada dejó de ser muy pronunciada quise correr un poco para estirar las piernas pero entonces me vi muy mal de barriga.
Tenía unas náuseas constantes y mucho hipo, lo que hacía que al correr no pudiera respirar bien. Fui alternando andar con trotar y los pocos corredores que quedaban a mi espalda me fueron pasando. Me supo muy mal ya que quería correr y mis piernas me lo permitían pero la respiración no me dejaba.
Empecé a sufrir ya que no llegaba a la meta en las 8 horas marcadas y pensaba que cuando llegara no habría nadie. Además mi pareja me esperaba en la meta y sufría por si ella pensaba que me había pasado algo. Además, ver que te quedan sólo 5 kilómetros que cualquier día te los harías en unos 20 minutos, y que hoy vas a 15 minutos el kilómetro porque no puedes trotar más rápido desmoraliza mucho. Al final pasé los últimos carteles de kilómetro, me tuve que volver a mojar un kilómetro antes de llegar a la meta por cruzar un río y llegué a la meta trotando en un estado lamentable.
Contento por haberlo conseguido pero pensando que era la primera y última vez que hacía algo así. Hoy, una semana y media más tarde, pienso que tengo que repetir ya que llegué tan tarde (8 horas y 43 minutos) que no salgo en las clasificaciones.
A nivel de pies estuve perfecto. Sólo las agujetas típicas y esperadas pero debo decir que a mí no me sirve ningún otro tipo de calzado. Quizás si fuera más rápido en las bajadas me gustaría contar con algo más de protección pero para las subidas y demás funciona perfecto en todo tipo de terreno.




